No importan las luces
Ni quien esté escuchando al otro lado.
Tan sólo comprime tus músculos
Y arrasa mi quietud con tus besos de fuego.
Deja que la pared aguante
Y sostiéneme con tal fuerza
Que mi sombra seducida
Se adhiera tan fuerte a la leña que sea la misma arruga.
Recórreme con tu lengua de viento
Con tu ronco gemido
Con tu boca de espada
Y moldea mis contornos a tu antojo.
No te detengas…
Estrecha tus rudas caderas
A mi cuerpo sudoroso
Y da inicio al baile que violento
Cambiará la quietud inmortal de la noche.
Y respira profundo el sudor de mi frente
Para que te lleves
A través de tus gastados pasos
El sabor de una noche que tembló
Suplicante de misericordia.
Sí, paséate por mí
Exhala tu olor a cuero mojado
En cada jadeo
Y siente…
… siente como respiro colores
mutando la forma.
La luna se irrita
El viento te llama
Yo te miro
Tu me besas.
Todo envuelto en aire
Todo entre un diálogo pecaminoso de carne.
Ninguno siente la puerta que se abre.
Somos guerreros de una noche
Disputando el reino del éxtasis.

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