miércoles, 28 de diciembre de 2005

Te estoy creyendo eso de que me amas





















Cuando las palabras se derramaron,
Las locuras pronunciadas se absorbieron
como minúsculas luciérnagas
nadando en un
firmamento corpóreo...
Ya no existían heridas que pudieran atacar las vocales,
por eso ellas me tomaron de los brazos
y se lanzaron a volar por toboganes de esperanzas
por ríos sangrantes de vida llenos de seres felices,
de pequeños y grandes monarcas
cuya vestidura tú la propusiste...
nos vestimos de palabras...
las sentí amadas...
así cómo yo siempre las he amado...
porque transmutan, trascienden y transforman...
No sabía que bien se siente entenderse con alguien
tan adentro de los huesos cuando se habla...
Yo creo que la razón es la vida misma y sus caminos sinuosos,
llenos de curvas, aristas y lagos donde sumergirse...
fue la vida la que nos encontró,
la que me llenó de esperanza al leer tus líneas
y desear con todas mis ganas no dejar de ser esa persona que ves,
porque a esa persona amo...
a veces siento que no soy tan valiente como me describes,
ni tan valiosa o maravillosa
como tantas veces me aterra leer o escuchar de otros...
pero contigo… contigo he viajado a lo profundo de mi corazón
agradeciendo que no seas otro cuerdo espectador de paraísos
y que en forma mágica,
casi como el último aliento de vida para los pulmones,
vengas a llenar de nuevo mi alma con aire, tierra y agua...
y me hables en el único lenguaje que conozco: el amor

El amor tiene que ver con quienes sabemos que un sólo día no basta
que no alcanza el tiempo para nombrar lo que se debe
los brazos para sostener los cuerpos
ni los espíritus para aprisionar los golpes y convertirlos en amigos...
el amor no tiene un sólo día, ni un sólo dueño.
Y eso que mi corazón todavía es de carne,
Por esa la ternura de rescatar los vestigios…
Hoy esta carne es el prado de mis sueños,
los besos se han convertido en aliados de las fantasías
y descubro con asombro que es ternura
lo que alimentacada batir de mis alas...

Me estoy amando nuevamente y manifiesto con exaltación
el desarrollo de mi verde cuerpo
en la húmeda tierra de nuestras conversaciones...
Tú como el agua,
vas alimentando las raíces que ansía mi bosque para sobrevivir...
Y ahora desapareciste...
como el agua que se escurre por los mundos subterráneos...
¿que has acariciado con tus palabras por aquellos lugares?...
¿No te das cuenta que aún no estoy completa
y necesito que sigas polinizándome?.
¿estás loco que te alejas justo cuando comienzo a amarte?
Vuelve a hablarme.

lunes, 12 de diciembre de 2005

Sobre la semejanza entre el mar y el olvido de los errores



El arrepentimiento en la mente humana: Naturalmente que hay un reconocimiento de la persona que se audita de que hizo algo incorrecto, pero lo que lo borra no es el arrepentimiento en sí sino el retorno mental al acto hostil y el recorrerlo tal como sucedió. Es por ello que los conocimientos de base de este arrepentimiento son como el pequeño manantial que produce un modesto hilo de agua. Si ese hilo de agua no crece y no se transforma en caudaloso río, terminará por ser absorbido por la tierra hasta desaparecer.
(Psicología del comportamiento en Crisis)


Me encantaría pensar que los errores son como esos hilos de agua que se absorben en la tierra del olvido. Que riegan la abundancia de los aciertos y que te permiten oxigenar los pulmones con esperanzas de no volver a generarlos.
Lo que me convoca hoy a escribirles es que siento que a veces estos errores son tan turbulentos como las aguas de un furioso océano que lucha por despedazar las rocas.
Yo quisiera poder desarrollar la serenidad de convertirme en arena de ese mar sin sentirme lastimada.
Hacen falta actos heroicos en esta vida. Hace falta que podamos abrir el corazón a conversar de los ríos que hemos ido construyendo, los mares que hemos alimentado y las pocas veces que derramamos hilos de agua que la tierra apenas los notó.

Por el momento me seguiré repitiendo en la cabeza que en la vida uno es capaz de mucho más. Que los milagros no son más que las construcciones valientes de inclaudicables esperanzas en el otro y que yo soy parte de la historia de alguien en este planeta, aunque esté perdido y yo aún no lo encuentre… estoy aquí, siendo arena y fértil tierra.

jueves, 1 de diciembre de 2005

Y seguir luchando... cuando sólo quisiera correr libre en el cesped



Sucede que hoy estoy molesta. Molesta conmigo y con los demás. Me encantaría poder culpar a todos y cada uno de los que existen por todo lo que me ocurre o no, y librarme de la sabida responsabilidad que uno tiene en sus propias acciones.
Nunca he querido ser perfecta. Quiero ser mejor que ayer y potencialmente menos que el mañana. Y quiero con todo mi cuerpo, mi historia y mis emociones dejar de sentir el dolor del proceso que implica transformarse...
... Justo ayer leía un power que me enviaron en un taller de competencias, y que debe ser muy conocido por algunos: el aguila vive 70 años, gracias que a los 40 debe elegir si desea morir o alcanzar su máxima edad... eso implica que esta ave debe decidir si se hace cargo de transformar su cuerpo, con el dolor que ello implica, en lo que necesita para ser un águila que pueda vivir otros 30 años. Y decide... vive o muere. Y vivir le significa arrancarse el pico que se ha curvado no dejando que tome agua, arrancarse las plumas porque están gastadas y viejas y arrancarse las uñas que ya no tienen la flexibilidad de su juventud y no sostienen a la presa... 150 días está espera que de su dolor aparezcan las transformaciones que necesita, y luego se lanza a los acantilados a volar y envejecer mientras otros ya habían decidido morir.
Yo no quiero morirme hoy. Morirme así, simbólicamente como el águila que no es capaz de soportar el dolor de las transformaciones. Me duelen, no estoy cómoda, no todas las conozco y siempre siento el temor de saber que debo resistir en pos de lo que viene mañana.... e incluso a veces me acomodo a este dolor, amándolo porque es parte de mi necesaria reconstrucción... y yo quiero vivir muchos años más... pero igual me duele a diario...
Ayer también escuchaba a un grupo amigo de mujeres, su discusión sobre la inserción de la mujer en la sociedad... del cómo la transformación en un ser más activo y responsable de la construcción de futuro, les traía dolores actuales y pasados... E inevitablemente se regresó a la idea de "tener que igualar al hombre" de alcanzar y sostener su inserción pasada.... Entonces me dí cuenta que no tengo temor en las dificultades sociales que pueda ocasionarme mi género. Yo quiero ser mujer, eso soy hoy y así voy a vivir esta vida. No deseo justificar mi biología, ni los roles que eliga en el futuro, ni mis decisiones actuales a mi género... antepongo a mi ser humano, por sobre el mismo. Cada uno de nosotros tiene una historia que construir en esta sociedad, utilizando lo que la vida nos ha dado para ello, pero con la decisión de utilizarlo responsablemente. Yo he decido que quiero ser un águila que pueda volar 30 años más...
Por favor adquiramos la valentía de ser los únicos responsables de lo que nos ocurra, y así ayudemos a otros a tener mejores coordinaciones con nuestros errores, mayores satisfacciones con nuestros logros y procesos de dolor que nos lleven a un futuro y no a una muerte.