domingo, 7 de agosto de 2016

Mi cómplice el lobo...




La brisa de esta ventana abierta
no logra aplacar el temblor de mi piel que te recuerda...
sentir el roce de tus labios
era como sentir que se movieran hilos de agua subterráneos en mis venas...

Jamás sentí una fuerza tan sobrecogedora como la que contiene el aliento de nuestro deseo...
tu barba roza mi cuello en mis recuerdos, bordeando limites imaginarios que se disuelven
y no puedo controlar mover mi lengua contra el paladar saboreando mi hembra profunda...
Una hembra que nació bajo tu mirada
y se fue perfilando como un faro en la oscuridad que nos rodea.

Una playa abandonada en el paraíso de las esperanzas abre nuevos horizontes...
la arena disuelta en mi figura, desgarradora y conmovedora se pega a mi piel
mientras dibujo personas, caballos, lobos, lunas, ballenas, y olas ante tus ojos...
Una siesta erótica que disfraza la intimidad de quererse sin tener tiempo...
Bajo una manta se construyen libertades anheladas por siglos...
Nunca fuimos tan de otro...
nunca hubo tal comunión entre dos almas...

Me olvido del mundo que me ha abandonado tantas veces
y me entrego a dormir entre tus brazos...
... por primera vez en años simplemente duermo...
Las olas explotan a lo lejos como un bombardeo de latidos
y entiendo como se siente la perfección.

Me vuelvo primitiva...
ya no conozco del miedo...
esta hembra late erosionando las rocas en cada ola de firmamento.




El oscuro trazo de un deseo...



La piel un estorbo culpable...
Cada centímetro de mi existencia diluida en ti.
Arqueo la espalda con esfuerzo,
el roce entre mis huesos lleva tu nombre...
se abre camino desde un lugar oscuro e inexplorado
y abre una estela de mil pasos contenidos
moviendo órganos,
hasta salir por la epidermis que cubre mi cuello...

Abro la boca para poder sentir aire adentro,
dentro de mi vaciándose como si fuera líquido...
aire frío que combustiona entre mis vísceras
y me obliga a aplacar horizontes...

Cierro los ojos e imagino tu voz perdiéndose en mi
Tu voz repitiendo deseos impronunciables en mi
Tu voz transportándome en mi interior a algo en mi
que resplandece fulminante,
que me estremece...

Mi saliva se vuelve espesa,
mi lengua se siente enorme dentro de mi boca
y sin poder evitarlo jadeo...

Tu universo






Y tus ojos me tragan en su universo privado
Estás lleno de palabras y de confianzas...
Me susurras despacio cosas al oído
como un río circulando entre las rocas...
Vas lentamente erosionando el dolor de haberse perdido.

Quizás tus labios no tenían el sabor de la familiaridad
no encontraba en ti el deseo profundo y subterráneo del amor
Quizás había olvidado lo que es ser deseada de forma tan primitiva
y a la vez tan considerada...

Entendiste un alma en pena, desgarrada como la mía
y la convertiste en esperanza...

No pretendo que me domestiques ni des asilo...
Voy conquistando la libertad de nuevo
y me siento nuevamente inexplorada y perfecta...