sábado, 28 de diciembre de 2013

las frías aguas de tu crueldad



Cuando las capas de piel se hicieron delgadas
y la temperatura del ambiente
permitió al alma sentir a través de la epidermis,
entonces tuve la certeza de mi soledad.

Nunca vi tu crueldad,
nunca quise sentir tu desprecio.
Para mi era más importante
la intensidad de tu mirada cuando me hablabas de amor.

Ahora no puedo dejar de buscarte.
No encuentro medida,
ando lastimada y perdida
contando horas de ausencia
a la espera de respuestas que no llegan.

Nunca vi tu odio,
nunca quise sentir tu venganza.
Para mi era más importante
la ternura de tu voz cuando decías mi nombre.

Ahora no puedo dejar de imaginar conversaciones ficticias.
Y me debato entre la locura y la prudencia.
Imagino el daño que causas
y ya no siento compasión por ti.

Compadezco a toda mujer que creyendo en ti
navegue las frías aguas de tu crueldad.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Embrutecida





Entonces busqué el sabor de tu boca en su boca
gaste gemidos en la codicia de encontrarte en sus brazos
y dejé que mi piel fuera absorbida por sus manos
intentando recordar las tuyas...

Uno se embrutece ante la ausencia.

Los horizontes distorsionados se desdibujan ante mis ojos.
Imagino al ser humano que eres,
elucubrando planes siniestros de desapego, de indiferencia y
de desinterés...
Y ya no me importan... me gasté toda la energía que tenía.

Porque desde la rebelión en mi corazón
se ha levantado un ejército
para ayudarme a verte tal cual eres
mezquino
infiel
abúlico
inapropiado
lascivo
impotente
manipulador
inconsecuente
irrespetuoso
incoherente
infantil
egoista

Ya no tengo interés en vestirte de luz
ni en compartir mi energía... eres tan pequeño e insignificante.

Y pasa la noche, despierto renovada
luego de soñarte a fuerza de mi inconciencia
y miro con nostalgia los recuerdos
que he intentado borrar...
Así sólo surge la otra esencia de tu ser
cálido
creativo
espontáneo
seductor
protector
aguerrido
delicado
soñador
solidario
encantador
inteligente
adorable

La luz me invade llevándose el dolor de tu ausencia
y comienzo la desgastadora batalla de
perder mis convicciones... eres tan amado y necesitado.

Uno se embrutece ante la ausencia.





domingo, 15 de diciembre de 2013

Dejándolo todo en ti




Vaciar el alma en ti...
No renuncies al sabor de mi lengua en tu boca.
La guerra de estrellas que se despierta en nuestro abrazo
y el plácido horizonte en el universo de mi pupila contemplándote.

Porque nunca el viento conmovió tanto una piel
como la mía inexplorada e indefensa.

Vaciar la mente de ti...
No quiero vestirme de resignación.
La trampa de la desesperanza es despiadada
y la batalla ha agotado mis recursos.

Porque nunca un amor tuvo tanto coraje
como cuando lo liberé a la locura.

Vaciar mi corazón en el tuyo...
No levantes barreras, ni traigas la lluvia con su frenético caer.
La perfecta anatomía de nuestro amor se perfecciona
y cada minuto el tiempo se vuelve un aliado.

Porque nunca la vida fue tan generosa
como cuando permitió que aparecieras en mi camino.


martes, 3 de diciembre de 2013

Enloquezco y voy muriendo



Todavía siento como el frío ensordecedor,
despiadado, profundamente anclado en mi esófago,
va estrangulando mi memoria.
Tu voz alejándome, metiéndome en mi epidermis el rechazo,
lacerando con un abrazo de despedida,
cada vez que me acercas a tu cuerpo.

Recuerdo haber mirado tus ojos buscando respuestas
antes de morir abombada por el ruido ensordecedor de mi corazón
que insistía en latir con descontrol ante la evidencia,
Tus ojos inmenso, llenos de culpa,
diciéndome que ya no era nuestro tiempo,
que yo y mi existencia éramos sólo recuerdo.

Nuevamente estabas ante mí moliéndome el espíritu,
instalando como verdad el tiempo y las explicaciones
y usando la palabra "ella" como refugio.
Entonces el roce de tu mano sobre mi piel,
me trajo de regreso, 
enloquecí de amor ante la calidez de tus dedos...

Fue así, que me di cuenta que estaba muriendo,
mi vida se iba en cada beso.

viernes, 22 de noviembre de 2013

La inmolación de la dignidad



Cuando creí que estaba sana y radiante,
y que me aprestaba a explorar la sinuosa planicie del amor,
me apresté a recibir el golpe certero y nefasto de la duda.

La arritmia de mi corazón me enloquece frente al silencio.
Estiro mi espíritu en su máxima expresión
para hacer frente al desamor de ser ilusión y no carne,
de ser pasado y no presente,
de ser recuerdo y no vivencia...

Porque de mi terror, de mi visceral miedo extraordinario
di el giro gravitatorio al amor,
y permití a mis células llenarse de ti,
llenarse de luz violeta magnífica y refulgente,
hasta estar sedienta y dispuesta.

Entonces tu desapego, tu falta de interés
me comenzó a mirar en cada rincón oscuro
como si un enorme monstruo devorara mi fe y mi confianza...

Y comencé lentamente a desintegrar horizontes,
a guardar las alamedas, y evitar el viento...
completamente indefensa mastiqué el sabor amargo
de mi dignidad inmolada,
en cada mensaje enviado,
en cada llamada perdida,
en cada te amo solitario,
en cada espasmo de mi entrepierna sin compañero...




Pensando en ti





No dejo de pasar mis dedos por mi rostro.
los aprisiono contra mis labios, los deslizo por mis mejillas
hasta el borde de mi cuello.
Los enredo en las raíces de mi pelo
y siento el leve calor que emana de mi piel...

Sumerjo mi respiración en mi almohada,
giro mi cuerpo recostado hacia mi derecha
y contemplo con infinita soledad
la luna asomando por el pliegue de las cortinas...

Si cierro los ojos veo tu sonrisa,
tus ojos inmensos e impertinentes mirando mi escote.
Si cierro los ojos escucho tu risa,
tu ronca voz desafiando mi prudencia.
Si cierro los ojos siento tus manos,
el rudo despertar en mi espalda acantilados.

Te has transformado en tortura,
en cavilación,
en espasmo,
en contracciones de mi bajo vientre
y largas pausas donde no existe nada más
que tu cuerpo rozando el mío,
que tu barba abriendo horizontes en mi pecho
que tu lengua explorando mis profundidades.

No dejo de pasar mis dedos por mi rostro.


El primer encuentro




La noche está en silencio.
La arritmia de mi corazón es como un baile perverso
que va moviendo mis recuerdos...

La seductora marca de tus labios en mi cuello
arde y consume el aire de la atmósfera.
Deslizo mis dedos en la base de mi pelo
e intento contener mi saliva jugando en mi lengua.

Todavía siento el roce de tu barba
en la comisura de mi boca...

Todavía siento la textura de tu lengua
envolviendo la mía...

Todavía siento el sabor metálico de tu respiración
mientras yo soplaba suavemente sobre tu rostro...

Es en la lujuria de tu abrazo conteniendo mi cuerpo
que perdí el recato, la prudencia...
Descendí gravitoria la fuerza de mi esencia
y exploré sin pausa tu traviesa anatomía.

Todavía siento el placer de tu placer,
y tus ojos brillando extenuados del primer encuentro.