domingo, 30 de julio de 2006

Oceanida, este es mi regalo para tí...




El mar conoce mi secreto (2001, Cata Fdez)

El golpe de tus olas en mi playa me embriaga.

He descubierto la vida…

No dejes que el río arrastre tus piedras

Lejos de mi puente.

No dejes que el viento apague el resplandor

Que orienta mi viaje.

No dejes que la nieve se trague tus pasos

No permitiendo tu regreso.

Recuerda la furia,

La torpeza de una carne trémula

Que se sobrecogía a tu contacto.

Los músculos traspasando la fibra

Las corrientes submarinas que me llevaban

A dormir en un perfecto ahogo.

Mis playas se recogen sin tu presencia.

Se niegan al oleaje,

A erosionar la piedra en arena

A ser agua… espuma… marea…

Vuelve…

La tierra te lo implora.

Ya no sé que hacer con ésta sequía.

viernes, 28 de julio de 2006

Para saber un poco más de mi historia de vida


Entonces escribimos un Poema Juntos…. Por mail… por esperanza… por convicción

El 2004 Pedro y yo escribimos este poema por correo electrónico, luego de conocernos una tarde sólo por negocios.


Yo (catalina) y Tu (pedro)


"Quiero vivir para sentir
quiero es vivir,
¿Puedes atrapar en un instante el mundo en tu cuerpo?
¿hacer que tu alma sienta desde tu boca?
"¿mirar las lágrimas desde el fondo de los ojos?
si, puedo y no temo a tu fuego
el fuego no siempre quema... a veces espera
las mejores, las más intensas cosas
son aquellaspor las que vale la pena esperar
y el alma se sienta en el letargo de entenderse
se cobija en la memoria
y se lanza a los acantilados para volar
y alcanzar nuevas alturas
y encontrar nuevos paisajes,
otros colores,una sal nueva el la piel desconocida
(hoy eres mi regalo de cumpleaños)
una vuelta más al sol sobre este planeta,
pero ya no es igual porque se que tu existes
Una vuelta más a este planeta y el Sol es quien nos mira
¿Por qué cuando vi tus ojos sentí el sol en mi pecho?´
quizás la oscuridad me había alcanzado y en tus ojos descubría la luz...
¿Por qué en el pecho se reflejan los seres luminosos?
Porque el amor es el fuego de Dios...
y mi mano en tu vientre creará un mundo vivo


Fue entonces, que ya no contesté sus llamadas, ni respondí sus correos. redacté un nuevo poema con nuestras palabras y se lo envié, así transformado. Por ello, recibí esta carta que hasta hoy ha sido la más inspiradora...


Querida Catalina…
No sabes cuanta tristeza me causó
leer tu repentino y apresurado análisis sobre lo que, para mi,
era un intento de comunicar dos mentes,
dos vivencias diferentes, dos géneros naturales,
dos almas a través, no de una conversación en frases a modo de preguntas y respuestas, sino del intento de escribir un poema en complicidad.

Un poema, para mi,
está exclusivamente dirigido a la belleza
que se pueda extraer de las imágenes, metáforas y asociaciones
que ocurran en la mente de quien finalmente lo leerá,
y las frases escogidas por mi fueron abriendo un surco
que pretendía sugerir más de una lectura,
no queriendo demostrar nada y menos competir contigo,
es decir, observar hasta que punto se podían
desarrollar, entrelazar y ampliar las imágenes y las ideas
de la poética entre tu y yo.

Inicialmente me pareció que no podía el texto que me enviaste,
provenir del mismo espíritu
que escribiera esos poemas que tuve el placer de leer en Curicó,
y me brindara ese cálido abrazo de despedida.
(Pues esa gentileza habría provenido en ese caso
de un exceso de histrionismo
y no de la sincera empatía que precede a la amistad)
Pero más tarde, cuando releí tu carta en mi casa,
por entre esa maraña en que a veces se convierte la comunicación humana,
pude entrever las posibles razones de semejante respuesta
aparentemente desproporcionada
que incluyó lo que ahora comprendo
como tu negativa deliberada a contestar el teléfono,
y una agresividad nada consecuente con un proceso creativo y poético que,
desde su génesis debería tender a las mayores alturas
y no a los aterrizajes forzosos.

Un clásico de nuestra era
es el apresuramiento apelotonado por emitir juicios,
aun no se por que razón
y mi feliz impresión inicial al conocerte fue que
una poetisa sin duda escaparía a esa manifestación tan común en nuestros días
y que me aprestaba a navegar
desde lo profundo de tus ojos hasta la infinitud de tu alma.
Por un momento pensé que me había equivocado.

Si tu persona no me hubiese impactado de lleno en el corazón,
no perdería mi tiempo en escribir estas líneas,
pero mi corazón quiere asegurarse de que existes como yo te vi.


Catalina escribe: “ Te dije que quería vivir para sentir
Y dijiste que eso era la vida…”

Incorrecto, lo original era:

"Quiero vivir para sentir
quiero es vivir,
Tu hablante lírico dijo “Quiero”
Nada que no tenga vida puede “querer” algo,
es decir, para que algo o alguien “quiera”
necesariamente debe estar vivo
El querer es la génesis de todo movimiento,
aún del aparentemente menos direccionado y aleatorio que se pueda observar,
a nivel celular y aún mitocondrial,
que es la parte de la célula
(la más pequeña porción viva que se encuentra libre en la naturaleza.)
en donde se produce la alquimia
que transforma los elementos en energía.
Por lo tanto, la intención poética de la frase
era comprimir la energía de tu frase en su unidad más potente,
así como la implosión del Big Bang en los inicios del universo,
de modo de darte la posibilidad de impulsarte,
a partir de esa energía concentrada, a una altura poética mayor.
Veamos que ocurrió:


Catalina sigue escribiendo: “ ¿Es que acaso habías podido atrapar el mundo en el cuerpo?
¿Habías logrado hacer que el alma
sintiera desde las bocas? “

Lo real fue:

¿Puedes atrapar en un instante el mundo en tu cuerpo?¿hacer que tu alma sienta desde tu boca?"
Analicemos primero el original,
para después analizar tus violentas preguntas
que parecen ser lanzadas sobre mi rostro,
como si fuera algún pecado mortal el no poder hacer una u otra cosa,
hecho que me transformaría en un ser despreciable?...
no supe como interpretar tu escrito,
pero me sonó a violencia, a que me rechazabas.

Como podrás ver,
tu frase no desarrolló la idea de las dos primeras,
sino que, a modo del creacionismo de Huidobro,
introduce una idea totalmente nueva,
algo así como:

“No deis miel a las abejas,
¿eres un hombre o un hombrín?”

Aclaremos algo,
el hecho de que no hayas necesariamente continuado
con la idea inicial que tu misma propusiste en la primera frase,
no constituye ninguna falta contra nada,
pero si establece un hecho:
Tu entablaste un diálogo (un chat?)
y yo estaba haciendo un poema en complicidad contigo,
por lo tanto, desde este punto en adelante nuestros caminos
se separan en el ejercicio de las ideas y la palabra,
pues nuestros objetivos se tornan divergentes.

En esta ocasión,
simplemente repetí el proceso de los versos iniciales
y aunque no lo aprecies aún a simple vista,
nuevamente comprimí tu frase
pero esta vez dándole la forma de otra pregunta.

Ahora voy a responder a tus dos preguntas
con una sola palabra: Si.
El como, lo sabrás solo si analizas con sencillez tu propia vida,
porque eso lo hacemos todos en un momento y será, sin duda,
un motivo para tener una grata conversación en el futuro.


Y Catalina sigue escribiendo: “¿Habías podido mirar las lágrimas
desde el fondo de los ojos?...”


El original decía: ¿mirar las lágrimas desde el fondo de los ojos?si, puedo y no temo a tu fuego
Ya en este punto, me había dado cuenta que
no estabas siendo poeta sino conversadora,
pero me interesó el averiguar que podría resultar de esta desinteligencia
y opté por responder directamente a tu pregunta,
desde mi propia experiencia,
desde mi propia vivencia del dolor,
del desgarro interior que provoca una pérdida,
que las he tenido varias,
interpretando tu frase como si, más allá del dolor,
o más bien desde el centro mismo del dolor (las lágrimas)
era capaz de ver el dolor y el “yo” doloroso en el contexto de la vida,
agregando que abría mi corazón para recibir el dolor
que a ti te quema dentro como fuego
y que te lleva al temor de amar.



Y Catalina continua escribiendo: “Entonces me hablaste del fuego
De la libertad de los temores
Del quemarse mutuamente…
Y sentí la espera de la vacilación constante,”



El original decía: el fuego no siempre quema... a veces esperalas mejores, las más intensas cosas son aquellaspor las que vale la pena esperary el alma se se sienta en el letargo de entendersese cobija en la memoriay se lanza a los acantilados para volar
Nuevamente malinterpretado?
¿Dónde hablo del quemarse mutuamente?
¿de la libertad de los temores?
Y aquí recién comencé a comprender
algo de tu hermosa alma: tienes pánico a amar.


el fuego no siempre quema... a veces espera = miedo “no vayas tan de prisa”…
lo paradójico es que como había percibido tu miedo,
modifiqué una frase de un aviso de vinos,
con el solo deseo de tranquilizarte:

las mejores, las más intensas cosas son aquellaspor las que vale la pena esperar
y apareció una confesión maravillosa:


(Catalina escribe: ·y el alma se sienta en el letargo de entendersese cobija en la memoria)

en ese instante logré tocar tu dolor
y supe que no me había equivocado contigo
y que tu capacidad de sentir y amar es abismante
e incomprendida por quienes te rodean,
como lo son las almas de los verdaderos poetas,
los que escriben con su propia sangre,
con su propia entrega a la belleza y al amor ,
en ese ejercicio de dolor inevitable del que habla
la inmensa Gabriela Mistral cuando le dice al hombre común
“vamos más torturados que tu”

Yyyy ¡!! Este día fui feliz con tu e-mail:
por fin un verso, un deseo, una gota de pura belleza:


(Catalina escribe: y se lanza a los acantilados para volar)

No se lanza para suicidarse de dolor,
ni para caer llamando la atención de nadie:
manifiesta un deseo profundo y bello,
revierte la ley de gravedad y en vez de caer se eleva :
Me gustaría creerte para volver a sentir amor.

Para que de inmediato el miedo se apodere de la escena:


Y Catalina escribió: “La pausa necesaria para arrancar de los acantilados.
Entonces mi alma se sentó en el letargo de entenderse De cobijarse en la memoria”


Y cuando me manifiesto feliz de encontrar
al ser humano sensible y profundo que tu eres,
y te lo digo con la sencillez que un niño le dice a su madre que es feliz

y alcanzar nuevas alturasy encontrar nuevos paisajes, otros colores,una sal nueva el la piel desconocida (un beso, si! un beso de amor! )(hoy eres mi regalo de cumpleaños)una vuelta más al sol sobre este planeta,pero ya no es igualporque se que tu existes
Y se produce la caída de Ícaro abrupta, despiadada y violenta


Y catalina escribe: “De los viajes siderales y los colores de paisajes enemigos…
Y entonces me hablaste de la sal en la piel
De las vueltas del planeta por el sol
Y me nombraste…”


El original decía: Una vuelta más a este planetay el Sol es quien nos mira

Ya no es un año, es una vuelta a “este planeta”,
es decir una rotación un solo día,
los espacios ya no son siderales,
el tiempo se comprime y la catástrofe se aproxima veloz.
Los correos ahora no esperan días, sino minutos
y el miedo comienza a tejer su barrera de suposiciones,
y todo se distorsiona por el cristal doloroso del temor,
la sensibilidad está al máximo
y el alma de Catalina comienza a suponer
que la zarpa de la realidad se apresta a herirla nuevamente...



Y Catalina escribe: Dijiste que ya no era el mismo aire
Que ya no existían las mismas cosas
Yo como un sol brillante te miraba en las alturas…


(desde las alturas?
¿ yo también estaba en las alturas?)

¡Cuanto dolor!, debe haber sido inmenso!
desde el acantilado en que emprendíamos el vuelo,
te distanciaste hasta el sol para no ver mis ojos!!

Ni siquiera te diste el tiempo para saber
si este loco viajero de la vida te decía la verdad
aunque tu corazón sintió un latido bueno cuando lo tocaste
y era de carne y hueso
y eso es un pecado cuando el alma ha sufrido lo indecible
al punto de no querer sentir nada para no correr el riesgo del dolor


y aquí el desastre sobreviene
como el rugido de una tormenta furiosa
que confunde la razón más elemental
y el instinto de sobre vivencia grita:
Catalina Huye!
entre los restos del pasado, los jirones de esperanzas destrozadas
que se abalanzan en torbellinos convirtiendo en miedo
hasta la más pura necesidad de ternura...
de una mano rozando tu mejilla...



Y Catalina escribe: Y me preguntaste sobre el sol en tu pecho


Original : ¿Por qué cuando vi tus ojossentí el sol en mi pecho?
Y Catalina escribe: Sobre mi mirada como luz sobre tu cuerpo…
La oscuridad engaña los corazones Quevedo

Extraño! Tu escribiste esa confesión sincera.
yo no hablé de la luz y la oscuridad sino tu!
te das cuenta Catalina? ,
por un reflejo de tu propio recuerdo
al tiempo que me decías Pedro:
necesito creer en ti, pero tengo miedo!
y me lanzas tu violencia sin barreras

con un Quevedo que me sonó violento, a hombre estúpido y temible,
para dejar claro que eres tu, Catalina,
quien aquí pone las reglas ¿verdad?!
y no quieres hablar más porque te inquietas...

¡Claro que la oscuridad te había alcanzado!
Y te hizo mierda!
pero no es mi culpa ni la de nadie!
no puedes renunciar a ser amada porque una vez te dolió amar,
y si lloras de rabia y de impotencia,
es porque tienes un alma inmensa
que se refleja aunque no quieras en tu mirada,
esa mirada que quieres negarme!!!

Acaso olvidaste lo que escribí tras tu poema?...

Quizás la oscuridad me había alcanzado… (esta es tu verdadera historia)y en tus ojos descubría la luz... (esta, tu verdadera intuición al conocerme)¿Por qué en el pecho se reflejan los seres luminosos?Porque el amor es el fuego de Dios...y mi mano en tu vientre creará un mundo vivo

Y Catalina escribe el final: ¿Sabes porqué se reflejan en el pecho los seres luminosos?
Tú crees que es tu mano sobre mi vientre creando vida
Yo creo que es el acostumbrase a ser lejano
Y brillar para otros sin esperar tocarlos…
Quisiera responder a tus preguntas
Pero prefiero dejar la mano callada
Y dejar que la distancia nos una lentamente…


Como veras, querida Catalina,
yo nunca respondí que los seres luminosos
se reflejan en el pecho por mi mano en tu vientre...
por favor léelo una vez más, sino:

Porque el amor es el fuego de Dios,
y si, como lo escribiste en mis ojos hay luz,
la misma luz que brilla en los tuyos.
No tengas miedo por favor.

Ya a estas alturas no había poema,
sino una tormenta de sentimientos encontrados,
miedo y una rabia sorda traspasó tu corazón,
cuando encontraste un sustantivo insultante en la última frase,
que no es un verso sino una sentencia, un decreto
y tienes derecho a saber de donde nace y que significa.
“Mi mano en tu vientre”.
Si estoy al alcance de su mano hay, entonces riesgo...
si no es abstracto...si es hombre...es peligroso...

Para los que hemos sufrido
y sentido el dolor y la incomprensión del mundo,
la frialdad de la lógica de los que no tienen espíritu,
los muertos vivos, los mega-egos del dinero y las apariencias,
las heridas tardan en sanar y son muy dolorosas.
Como sabes, por la tarjeta que dejé en tus manos,
yo uso las mías para aliviar.
Cuando mi hijo mayor tenía dos años,
descubrí que si posaba mi mano en su vientre mientras dormía,
ocurría algo sorprendente:
su cuerpo entero se distendía completamente,
dando paso a un estado de descanso profundo y plácido,
a una distensión total.
Fue así como me inicié en el arte del masaje,
y el significado que tiene para mí esa sentencia es el siguiente:
Puedo ayudarte con tus heridas.
Para mí, la caricia más hermosa que puede haber
entre dos amigos de distinto sexo es esa:
simplemente porque provoca un inmenso bienestar,
promueve la confianza en el otro y es asexuada.
Es en la paz y la profunda alegría del amor
que la mente puede elevarse sobre las altas cumbres,
y ese mundo vivo será el mundo de tus poemas
que son maravillosos para quien sabe escuchar la voz de las almas.

A la otra pregunta que no hiciste, la respuesta es si
Te tengo en mi corazón.


Cantropus



pd. Pedro Quevedo, Gracias por haberme tenido en tu corazón, tú sigues en el mío.

jueves, 27 de julio de 2006

La carga de los años... los corazones furtivos... los corazones cansados

Este resumen no está disponible. Haz clic aquí para ver la publicación.

martes, 25 de julio de 2006

Porque regresaste insospechadamente ami vida


Este poema es tuyo... quedó escrito antes de la despedida, quedó en mis manos cuando partiste...por las mariposas... sobre todo por las estrellas fugaces y el mar siempre tragando arena...


Y no hubieron despedidas


No pude... mi mano no soltó la tuya
Y te bese con tiempo y conciencia
Sabiendo que jamás nadarías por mis aguas...
No hubieron despedidas de vergüenzas
Ni lágrimas contenidas en la batalla moral...
Hubo una mano aprisionando el corazón
Hasta nombrar lo impronunciable
Y así... me olvidé de todos menos de ti.
No me nombraste y aún así te encontré
En este laberinto que me reclama como paisaje.
Luego me sostuvo la calma de mi vientre
Las irresistibles piernas descansando por fin
Y mi cuerpo refugiado en un abrazo...
... volví a dormir sin tiempos ni sueños...
... dormí protegida y dispuesta...
... nuevamente podía morir.

viernes, 21 de julio de 2006

Por los dolores del MUNDILLO, para ti en recuerdo.






Una amiga muy querida, la Caro Olave me llamó en alguna oportunidad y me dijo ¡¡¡¡NECESITO UN MONÓLOGO ABSURDO EN 10 MINUTOS POQUE NO TENGO CON QUE PRESENTARME!!!... Bueno, esto fue lo que le inventé. Como me dí una vuelta por la blogosfera y leí de tantos dolores, les regalo este:

COMEDIA EN UN ACTO: MONÓLOGO.


Una mujer llena de parches curitas y vendas entra al escenario y cuenta al público:


Mujer: Me encanta el dolor, debo confesarlo. Con los años he ido descubriendo mejores y nuevas maneras de sentirlo.
Cuando era chica el top de mis dolores era la típica caída de bicicleta. La idea era tomar harto vuelo, pedalear así como si se nos fueran a reventar las piernas y frenar de golpe. …. Uf! Increíble era cuando volando por los aires ya vaticinaba el porrazo de mierda que me daría y como los moretones y magulladoras serían las fieles “hadas madrinas del dolor”…

En esto la mujer rápidamente se da una bofetada… y explica al público: es que ya se me estaba pasando el dolor.

Mujer: Bueno al pasar los años, las miles de torturas mediante el juego que me aplique fueron amortiguadas por los múltiples cuidados de mis padres y porque ya estaba más grandecita y … me empezaron a gustar los “niños2 y claro no podía andar llena de tajos, cototos, y sangre coagulada por el cuerpo… puede que lo hubieran considerado poco atractivo…

… En fin, pero un día descubrí lo que me ayudaría por muchos años a explorar los placeres del dolor…. LA DEPILACION, si uno la hace en forma casera… calienta bien la cera, ese ungüento mágico, y cuando hace gorgoritos se la esparce llena de dicha cuan si nuestra piel fuera una torta a decorar…. Luego lo más ansiado!!!! El famosos tirón que te deja viendo burros verdes, y Hurra!!! Queda cada poro de tu piel palpitando por al menos unos 2 días, eso sí hay que hacerlo en todas aquellas partes que nos pueden ayudar a aumentar el proceso de dolor, la axila, la entre pierna ( o bueno el área del bikini para las recatadas)…

La mujer se tira el pelo en forma Escandalosa… Ya saben porqué verdad..???


Sigamos entonces, la depilación era una buena idea hasta que ví que tardaba como 15 días mínimo en poder volver a experimentarla, así que decidí tomar muchas hormonas que me ayudaran a que me saliera más pelo, pero además de crecerme pelo hasta donde no sabía que podía , comencé a sentir una necesidad enorme de tener sexo, sí ese sexo salvaje, en donde te muerdes, rasguñas y te sacudes como una licuadora…

… después de varias orgías, muy peluda y con mi encantador ritual de depilarme, noté que la guata se me estaba inflando… estaba embarazada dijo el médico. Y cada dolor que Ud tenga se le pasara al niño así que debe cuidarse… creí morir… 9 meses sin dolor, peluda como un oso, gorda como una ballena… hasta me ofrecieron trabajo en el Curico como exhibición del posible espécimen de chupacabras…

…Ya estaba agotada y aburrida, cuando ocurrió un milagro y comencé a sentir unos dolorcitos pequeños en el bajo vientre que poco a poco fueron agarrándome hasta la espalda, era tanto lo que me dolía que no pude seguir caminando, y al principio eran intermitentes pero después la guata comenzó a contraerse y la guagua se me estaba saliendo… OH. Qué dolor, no podía dejar de gritar, ahí en el piso de casa, llena de sangre y llorando de la felicidad de poder sentir un dolor tan intenso como no había imaginado… llegó la vecina que se preocupó de ayudarme a sacar la guagua mientras llegaban los paramédicos…

Fue lo mejor, después en el hospital insistieron en darme algo para el dolor, para coser aquellas partes íntimas que se habían destrozado y yo les rogué que por favor me dejaran disfrutarlo…

3 Meses me dolió la vagina, 6 meses me dolieron lo pechos dando leche, pero descubrí que era mejor cuando estaba más grande y los dientes ayudaban al proceso de succión…

Hoy tengo 1 hijo por año, los dolores del parto no me los pierdo, y cada día mis hijos me ayudan a provocarme nuevos dolores… son encantadores.

Bueno, los debo dejar, voy al dentista a sacarme la última de las muelas que me queda, porque me he descalcificado tanto pariendo, que si tengo suerte a los 40 puede que tenga osteoporosis y mi vida haya llegado a tener un real sentido: dolor pleno y permanente.



FIN, Que sea eso un absurdo....

miércoles, 19 de julio de 2006

Para Mitcha, compañera que hoy partió.



Este post es para contarles que hoy Mitcha, una de mis perras siberianas, murió de viejita. Me doy cuenta que estoy triste, pero la muerte cade vez me impresiona menos.
Parte de la historia qeue muchos de Uds. no conoce es que en mis 28 años de vida he hecho tanto por la gente como por animales. En mi época de colegio fui madre de cuanto perro, gato, pájaro y otros se cruzaron por mi vida. Mis padres fueron generosos en prestar de su casa para que yo picara gusanos y alimentara pájaros que después volaban en nuestros árboles, perros kiltros que fueron parte de la casa y partieron cuando sintieron que la calle los llamaba nuevamente. Gatos que regalonearon en mis faldas, hamsters que con su minúsculos dedos tomaron los mios en señal de confianza... Ya en la Universidad, en Valdivia, integré un grupo de personas como yo, amantes de la vida, llamados los "amigos de los perros" y cuidé, esterilicé y regalé a más de cien felices mascotas... la señora de la pensión donde viví esos 4 años se quedó con la Pelusa, que con los años la llenó de nietos y felices aventuras... y ella vivía en el lodo.
En Curicó soy miebro de la sociedad protectora de animales. En alguna época previo a mi etapa laboral, iba y limpiaba caniles, atendía curaciones y seguía creyendo que nosotros podíamos cambiarle el mundo a otro ser vivo.

Mis perros, los de mi casa, han sido mis privilegiados. Mitcha, Loky, Pampa, Ciber, Thor, Pelado, Vodka y la Sacha ( mi hija)...

Sacha, es un Malamute que compré en Valdivia cuando perdí a mi hijo. En esa época tenía 19 años y con Miguel, el padre de mi guagua, creímos que ella nos llenaría el espacio que no fue. Y es así. La Sacha es encantadora, conversa, es muy inteligente y sobre todo fue la que permitió que llegaran todos los que antes nombré. A los 8 meses ella se enfermó muy grave porque la envenenaron y la llevé a Curicó para que se recuperara. Después ya no la volví a llevar a Valdivia.

Mi padre al ver a la sacha, y encariñarse como si fuera la verdadera nieta, quiso comprarle un Macho y así tener sus propios perros. Entonces que con mi Hermano en Valdivia, recorrimos casas buscando cachorros a la venta... En un sitio casi en la perisferia de la ciudad, sin calles de concreto, rodeados de la más sobrecogedora miseria, amarrado en un esqueleto de bus, estaba el Loky. Era un enorme perro que sobrecogía con la imponencia de su tamañano, pero sobre todo porque su única posibilidad de moverse era alrededor de este bus. Tenía tanta fuerza que el ex-dueño a fin de que no se soltara lo habia encadenado con 2 collares de adiestramiento de ahorque en puas, que se habían enterrado en su cuello al crecer. La cadena era para tirar camiones y lo que unía los collares con la cadena era una tuerca de camión limada... el Loky era el perro de un carnicero, tenía 2 años y había matado a todos los perros de la cuadra, por lo cual habia sido usado para muchas peleas... teníamos que rescatarlo. Convencimos al carnicero de la venta, tomamos a este perro agresivo y asesino y lo convertimos fruto del amor en la mascota de nuestra casa y el orgulloso padre de más de 100 hijos. Hoy está viejito, es lo más dulce que existe y lo importante es que le dimos una vida que no esperó.
La mitcha llegó casi en similares condiciones, rescatada de una casa, en donde los collares de ahorque la tenían con un problema en la traquea. El dueño iba a sacrificarla y el veterinario nos avisó si queríamos cuidarla... era una perra de 5 años, muy poco amada y con pocas posibilidades de vivir. Y ven hoy murió, luego de 10 años con nosotros. Ella y el Loky fueron los padres de muchos perros que nombré y que se han ido a mejores hogares o lugares.
El ciber, fue el "esposo" de mi perra Sacha. Ciber era un Malamute de exposiciones que un día el dueño nos llevó a la casa en penoso estado. Dijo que era su perro de peleas contra Akitas y en la última pelea casi había muerto, y que podíamos a lo mejor sacarle partido y cruzarlo con nuestra perra. No sólo aceptamos al Ciber, sino que mandamos a la mierda a ese cabrón abusador que se hizo rico con el sufrimiento de sus animales. Ciber tenía en esa época 10 años. Con nosotros vivió 6 años más. Se recuperó de todas las heridas internas y externas, nos amó y fue pareja de Sacha.
Los malamutes son los perros más parecidos a los lobos. Tienen una sola pareja en la vida. La sacha luego de la muerte de Ciber no ha aceptado a otro perro.

Hoy tengo en mi falda a la Ester una Gata negra que rescaté de los matorrales de mi ex-patio de oficina y que lleva 2 años viviendo con nosotros en la oficina... incluso aparece en la web (
www.sebeb.cl) bajo el nombre de mascota.

Concluyo este post, pidiéndoles que amen a sus animales. A los internos, a los de las casas que son sus mascotas y a los de los otros que pueden estar en peligro. En lo personal llevo cientos de vidas recuperadas. La Mitcha murió en un hogar que la amó y la cuidó.

sábado, 15 de julio de 2006

Por la sentencia... acepto tu condena.


Para tí estas letras rescatadas... año 2002.

El sudor habla


Te llamó incansable

El sudor que caía por mi espalda

Susurrando en los pliegues tu nombre

Gritando en las curvas… cayendo.

Te acarició mundana mi mirada

Y te comieron vivo mis pupilas

Arrancando cada fibra de tu cuerpo

Cada músculo y gota de tu sangre

En una cacería grotesca

Del demonio que a veces despierta

Bajo mis párpados…

Fuiste mío…

Tragado y digerido en lo negro de mis ojos.

Esta vez dejaré descansar mis palabras.


He escrito mucho estos días... por ello les regalo otro autor chileno.


Variaciones sobre el tema del amor y la muerte

(Fragmento de Alfonso Alcalde, Chile 1921-1992)

Bienaventurados

El hombre y la mujer

Y sus silencios jadeantes,

Sus dioses levantadísimos

Que se desparraman por la comarca de la dicha y la agonía.

¡Amor estremecido desde la última columna hasta la primera piedra que aún tiene vida sobre esta tierra!

Aquellos

Que en los cuartos circulares se encerraron

Y gimieron hasta silenciar sus ruidos

Y luego partieron… y nunca más volvieron a verse.

EL AMOR LOS REDIMA

Aquellos

Que hablaron el mismo lenguaje y nunca se entendieron

Los confusos, los nobles enamorados entorpecidos por el amor

Los que juraron fidelidad y cayeron en la sarcástica trampa

De procrear sin cesar cada invierno

SEAN PERDONADOS

Aquellos

Que hicieron un culto de la tentación

Y tentados se odiaron y tentados también se amaron con desgano frenesí

Los que estuvieron dentro de sus cuerpos sólo un momento

Desalojándolos después por todas sus heridas.

Los que habitaron a medias, tímidos blasfemos de una jornada

Los que en una noche recuperaron el amor de una vida

Los que en una vida como una gota sobre la piedra,

Perforaron el amor y lo horadaron sin importarles el tiempo,

Imperturbables, eternos en su porfía…

Y luego la piedra, La Mujer, se diluyó con la primera luz del alba

De la muerte, del día.

Aquellos

Que tuvieron casi como propia una única mujer

Y luego se les escurrió como agua entre los dedos

Como brasa en la lengua…

TODOS DEBEN SER PERDONADOS

martes, 11 de julio de 2006

Tantas palabras que las mías ya no pueden quedarse adentro...



He leido con íntimo fervor palabras de uds. por todos lados. Las venas amantes que mueren hipnotizadas, las luchas contra la clandestinidad de la locura de amar sin límite, la obsecada agonía de quien no puede abandonar su refugio y las huellas que siguen en cada palabra que se escribe... busqué entonces, entre mis hijos más queridos y quise regalarles este:
Aquí… ante todos (Cata Fdez, 2001)

La noche…
Nacimos del agua
No de la tierra.
Fue la lacerante omnipotencia de su contenido
La que nos dio formas
Y nos parió ante los ojos luminosos.
Luz y agua.
Antes de eso… la noche y su vacío.
Un vacío ansioso de cuerpos
De conspiraciones húmedas
Y dos rostros mirando absortos el sol…
… y el deseo que provoca el reflejo en tu piel.
Los años le enseñaron de elocuencia
Por eso la noche
En un eterno zumbido repleto de llantos
Se memorizó tu nombre
Y aunque quería quitarle el sonido
De algunas de tus letras… ella combatía
Convertida en un cruel guerrero
Que me vomitaba llamaradas de estrellas
Desviando mí rumbo.
A veces lograba encontrar el camino
Entonces…
Ella se encargaba de encenderme en la cara
Toda la luz que encontraba
Me obligó a esconder el cuerpo.
Yo no quiero que me reconozcas…
Si me miras no sé que verás.
Aunque deseo salir y enfrentarla
Vuelvo a encontrar refugio en el vacío de mis ojos.
Si cierro los párpados la soledad me limpia
Las heridas luminosas con recuerdos.

domingo, 9 de julio de 2006

Quiero compartir con Uds los poemas de un autor Chileno, poco escuchado o leído... pero


Pero que en lo personal me sobrecoge con la fuerza y calidez de su prosa, con esa vida bien vivida... con esas famosas nostalgias de los que se entregan a las letras...

"El perro lobo (Efrain Barquero)

El perro lobo se me aparece en sueños
para decirme cuanto aman los animales a los hombres.
Y yo me despierto pero sigo soñando...
con el grito de la lechuza anunciando el trigo nuevo.
Cuento largamente las vigas del techo
y me paso varias veces la mano por el rostro
tratando de acercar el primer sorbo,
el primer alimento a mi boca sellada como un pozo de piedra.
Y escucho el largo aullido de mi perro convertido en lobo.
Lejano vaticinio de las lechuzas blancas empollando huevos oscuros,
cuando aún no se cumple la edad de la vida
ni se cumple la edad de la muerte.
Y como el huésped de los cuartos extraños
no puedo dormir con el sueño que aprendí en la cuna...
....porque escucho llorar a mi perro y reir a mi lobo."

Otro botón,

"El lobo hombre

Soy el lobo del hombre

soy el perro del hombre.

Soy el frío del amanecer,

la raíz del frío...

Solplo el fuego,
soplo la hoja del cuchillo

pero ninguno de los dos sabe mi nombre.

Sólo lo conoce la madre de todas las sentencias.

Odio mi cara con hocico de lobo, con ojos de perro.

Odio la mano con la que me la cubro.

Odio y amo la maldición escrita en mi frente

porque me liberó de todo amor, de toda culpa.
Amé primero el ruego mudo en los ojos de las bestias

y después la mueca ciega en a boca de los hombres.

Escuché aullidos, rugidos, mugidos, balidos...

y alabé al Dios de los animales con un rostro como el mío.

Con una mancha morada como una herida abierta.

Amé ese Dios de rostro desnudo
y odié el de los hombres...
el de rostro cubierto con una mano.
Con mi propia mano manchada para siempre.

Nací con esta deuda y moriré sin pagarla."



sábado, 1 de julio de 2006

El 2000 este hijo nació en pleno escenario...


En el desafío de mis cadenas introspectivas el ciclo se cumple (autora Catalina Fernández)

Él buscaba a la nada… irónica, conmovedora, tan real como ilusoria. Me dijo que tendría que diferenciarla, que existen unas “nadas” más profundas, otras más severas, más espontáneas y otras de frentón, casi muertas, que conviven irremediablemente… creo que teníamos un secreto pendiente entre nosotros. Sí, sí lo teníamos: el secreto de la humanidad por formar historias, por desear que exista una nada superior que los guíe y represente. Algo así como un Autor compasivo, quien amo y señor de su escenario, logra tan sólo con mirarnos, meternos en la cabeza la seguridad de que existimos…

Sin embargo, ser protagonistas se vuelve una lucha fatigosa, un deber ir ahondando en los resquicios de corazones gastados de tanto recordar una y otra vez circunstancias, intentando dar forma y cuerpo a una rabia latente por dar tantas explicaciones. Por eso él amaba a los otros, a aquellos que surgen como un desvarío que relaja la atmósfera, estos actores secundarios que le recuerdan a uno que también existe la posibilidad de ser superfluo… preocuparse por donde se estará parado en el escenario, en donde colocarán sus accesorios, de cuales serán sus roles y si algún día llegarán a importarle a alguien, incluso a sí mismos.

La tensión suscitada por vidas tan meditadas, tan caóticas por intangibles, se contraponen con otras tan snob, tan vacías, tan tiernamente expectantes: ¿Qué esperan?... lo que tantos: qué les digan que hacer.

Por eso me dijo que buscaba a la “nada director”, amo y señor del Universo… de su Universo “el vacío escenario”. Él sabía sobre la búsqueda de respaldo, el resentimiento como armadura, la tristeza como dejación e incluso la conspiración de separar la realidad de la fantasía… por eso me decía: “si los protagonistas se sobrecargan de información terminarán comiéndose a éstos otros tan lacónicos e imperceptibles, en un desesperado intento por darle descanso a la mente y humor al espíritu: un frenesí al ridículo, a la impotencia de demostrar con presencia lo que se afirma en las palabras… Por eso tengo temor… aún siento el miedo”.

Aquellas últimas palabras las escuché antes de nombrarlas para Uds. Siempre las dijo. Tenía esa obtusa intención de hacer comprensible una vida llena de temores. Pronunciaba con descaro palabras que latían entre los recuerdos, que aparecían en la humedad de las paredes, en el pavimento suelto, en los alcantarillados comidos por roedores. Palabras de indecente cobardía, de un miedo que oxidaba mi auto y me dejaba caminando por siempre. Jamás había sentido la fuerza de unas vocales apoderarse de los vestigios en mi retina… pero supe que hablaban de mi corazón, de mi propio sentir, hasta de mi reconciliación con el pasado.

No fueron su impertinencia e ímpetu, ni siquiera sus ansias frenéticas por conocer todo, o la determinación de conseguir lo que se quiere aún con el abandono de las personas, lo que sembró el miedo. No, fueron esos espíritus altruistas, esas generosidades con ribetes de egoísmo y la escandalosa convicción de que también se puede amar, lo que hizo que me sujetara con fuerza y derramara sus gritos en mi rostro: “Dejen de decirme que todos vivimos en el mismo horizonte!!!… vivimos en este tablero de ajedrez que dibuja el piso, presentándonos la realidad como un golpe latente en la conciencia, en la espina dorsal y en la planta de los pies, de que circulamos en la oposición de las fuerzas, en la comunión de luz y sombra, en la impertinencia de sentir y no sentir.”

No recuerdo si tuve miedo; es que entre los gritos vi la sumergida oscuridad que se viste en una bocanada de luminosas imágenes… me vi diciéndole un obligado adiós. No tenía la obligación de marcharse… estaba obligado a despedirse, y cuando no se tiene la noción del abandono, te puede llevar a creer en el olvido de las personas y en el deber de despedirse por la ausencia hasta borrarte por no compartir el mismo tiempo.

Yo no quería limitar mi existencia a mis despedidas. Sepan Uds. Que cuando me marcho, lo hago para recordar que la lejanía también puede vivirse y respirarse. Han sido Ellos los que castigan las despedidas tildándolas según preferencias. Si el adiós estalla remolinos de aire, extraños gritos de lluvia, miles de truenos susurrando tu nombre y no el Sol que te dibuja destellos en la piel, presentando los miles de reflejos que viven en tu pelo y el sudor embriagador que dibuja tu cuerpo en mi ropa… entonces, es una mala despedida… “tengo temor… aun siento el miedo”

Volví a recordarlo a repetirlo dentro de mi historia. Asumiré que es él que quiere que cuente su secreto… te equivocas, debes hacerlo tú. Pídele a la lluvia que borre el maldito verano que te robó su ausencia; levanta el rostro tendido en la tierra y descubre como las gotas te besan anunciando el sabor de sus labios, tan necesarios que el tiempo se vuelve tu aliado y Ella regresa a existir.

Creo que es así, o algo parecido a esto el amor que sientes… te moja o te seca de golpe, te lleva a pensar que si lo nombras existirá… tan sólo debes tenderte en la tierra, saludar al verano y pedirle que llame al invierno.

Luego está Él ante mí… su destino con retorno sentenciado. Me recuerda que no debo volver, que ya nadie estará esperando… Es por furia y rencor que la cobardía de regresar implica no ser su propio amigo. Me conmuevo, tiene tanto temor que maquilla su pena, tiñe el futuro con una ausencia que sabe lo parte en dos, con una excesiva compasión que se entiende pero no se vive… dejar partir y evitar el reencuentro. ¿Para qué?... ¿Para que el ser que vuelve no note que vivías sólo para él?... Ojalá hubieses logrado entender que se necesita mayor coraje para regresar que para seguir viviendo… sin embargo se logró tu cometido, hemos aprendido de valentía al esforzarnos por amor a ti a la dolorosa experiencia de mirarte y saber que no vivimos este tiempo… ¿Acaso no podría ser que te olvidaras de tu convicción y reconocieras que lo más profundo era no limitar la vida al tiempo?...

¡Que soberana estupidez es este espejismo de las cosas!... “Ojos que no ven corazón que no siente”… ¡Ojos que no ven terminarán pudriéndose!. Quiero aprender la valentía de mirar, de ver como parten y llegan, como circulan, se ven y desaparecen para siempre… quiero incluso llegar a aprender a perdonarme el no recordar ciertas cosas y el recordar otras demasiado…

Ahora me encuentro caminando en un Paraíso lleno de recuerdos, tan deteriorado que no me alcanzan las palabras para describir la belleza que encierra el que las cosas tengan ciclos… y de pronto mi bestia que escupió luz de sus intestinos me mira desde el suelo, compasiva, despidiéndose oscura y fría, tan solemne y sobrecogedora como la primera vez que me rugió las historias y besos censurados. Contemplo inconmovible el como se lloran las pérdidas de sueños, los sentimientos de fracasos, las lágrimas que ya conozco pero que se me negó derramar con ellos… y es allí precisamente que puedo responderte que lo que gatilla mi emoción es reconocer unos ojos dentro de otros, unas manos contenidas en hojas, voces en caracoles, hermanos en los perros y besos de lluvia que me lleva a acariciar el viento hasta poder estar lúcida en la inconciencia y declarar que tengo vacíos que no se llenarán más que con la nada.

Entonces me siento contigo y lloro contigo, y no es de pena ni de alegría… es por el reencuentro que nos envolvió llenando… el sonido no como tal, sino como se sentía entonces. El roce en la piel y en la memoria, la noche con su calidez o su frío inconmovible.

Ahora sé que Él se marchó para no perder la cordura, para no sentir que el saber una verdad de carácter tan manifiesto como perderla, le rompiera el espíritu además de la carne. Marcharse fue un acto de orgullo, de rescate de la esperanza, de la afirmación de verdaderos amores y vidas altruistas separadas por los infortunios equivalentes, que las imágenes geométricas que se reflejan el espejo son la proximidad a la locura.

Sé que la imagen en el espejo resulta conocida, casi de carácter profético, conmovedora por escudriñar en los infortunios de la vida y la muerte… dramática en la tragedia de no saber encausar el amor sin que éste dañe… Él está melancólico, casi etéreo. Deambula murmurando sus inquietudes a los muros enormes de piedra que cuentan sus historias de paredes… Entonces nuestro mayor desaliento: lo que descubre ante nosotros un fuego que susurra las mismas vocales atestadas de pavor y nos alerta la sangre. Comienza una caminata penosa en la contradicción al desenfreno de los que se divierten siendo actores secundarios en la Nada. Ella nos dibuja los terrores de un encuentro ansiado e imaginado… Las antorchas se extinguen y sólo el pánico nos advierte de la llegada que se espera… la voz lastimada, la figura que se conoce, su asesinato… los ojos la nombran… el golpe del océano contra las rocas… comprendemos porqué el océano en sus interminables vaivenes rítmicos nos llama en las olas y se muere en palabras que nadie escucha.

Es allí entre un todo pecaminoso de contenido, donde la postura de nuestro protagonista comienza a ser tan aguda como tentadora… nos encontramos con la visceral encarnación del asesino quien frente al espejo nos pronuncia palabras impetuosas, arrepentimientos impronunciados, discusiones con su ira, la obcecada muerte en vida del entendimiento y el perdón… así la respuesta se nos va con la última cordura y el cuerpo asesino involuntario, se distiende entre carcajadas de febril vacío.

La locura se va apoderando de nosotros, nos viste de armazones, nos estira el pelo hasta volver imperceptibles los ojos y nos pasea con la muerte por todo nuestro demonio de contenido. Resulta horroroso ver el paso apresurado del luto… Ella muere y nuevamente el agua es quien nos avisa de todo… el cuerpo sumergido… el descanso, el océano incesante.

En completa oscuridad el sonido comienza a ser agotador. Las luces se mueven y gritan, se mueven y hablan en un idioma que no conozco… se vuelven caos. Todo se apaga y cesan los ruidos. Al centro… es ajeno el rostro, la figura se desplaza a un extremo aturdida hasta volverse un murmullo. Surge la sensación de completo dominio del cuerpo, de estar atado al espacio. La muerte trae entonces el contenido y nosotros seguimos buscando la nada; aquel vacío que pronuncia el vértigo y el deseo; la convulsión de colores que te arranca temor. Un vacío donde pueda existir otra cosa, no un todo donde ya no quepa otra persona… sólo uno mismo y la plenitud que se advierte incómoda.

Él lo entendía… por eso dijo: “tengo temor… aún siento el miedo” ¿Uds. no?