lunes, 27 de febrero de 2006

El test de las manchitas y mi nueva recuperación de fortaleza


Hoy ha sido uno de esos días en donde uno se acuesta feliz, mirando el techo como si fuera la puerta al espacio y sintiéndose absolutamente terrestre... creo que lo estoy logrando, entre la mezcla de aceptar ayuda, la necesidad de mirarme adentro y la voluntad de salir hacia afuera, voy regresando a ser el tremendo aporte al mundo que siempre he sentido debo ser. Mi pega. No podía haber "caído" en mejor lugar. Me dieron un pedazo de sueño, lleno de promesas y de esfuerzo de personas apasionadas y lo he transformado en una Empresa. Me siento orgullosa de mí. Me costó. Solo yo sé cuanto. Noches llorando porque no sabía ser jefe, porque me faltaban conocimientos de finanzas, porque debía trabajar 14 hrs si quería que funcionara, pero hoy puedo mirar a mis "chicos", sentarme en la oficina y hablar con alguno de mis clientes y saber que ese abrazo es sincero porque aporté a que su vida sea mejor. La mía también lo ha sido. Para los que quieran saber un poco más de lo que hago, visiten: www.sebeb.cl Y mi historia, que está llena de seres entretenidos apasionados por construir donde no hay, por rescatar donde se está perdiendo, y me los encuentro sabindo que en parte de esa historia anduve yo. Por ejemplo en el Cine Victoria, recién remodelado por la Municipalidad de Curicó. Un verdadero monumento que debería ser declarado Patrimonio Nacional (si es que ya no está siendo hecho) y cuyas paredes destrozadas y calderas con roedores de abandono fueron visitadas en más de una ocasión por mí. En cierta ocasión un trabajador que estaba limpiando las hojas que tapaban el sistema de drenaje me dejó rescatar cosas que estaba botando como basura. Entre esas un tesoro: un libro gordo que alguien con admiración y cariño había hecho durante años pegando cada boleto de cine, recorte de cartelera y comentarios de la prensa. Hoy este regalo debe ser parte del museo que tiene el Cine... Bueno amigos, continuando con la historia de mi terapia fui a realizarse el famoso test de las manchitas... vi de todo desde leones hasta duendes bailoando, hipopótamos nadando, grietas, etc... no tengo idea de los resultados, pero mi sicóloga muerta de risa me dijo "tenemos mucho que analizar". Yo siento que va a ser como abrir un regalo de pascua: ¿será lo que creo? ¿será lo que me compraron?..... será, será, será... Hoy como les decía tengo ese bicho en la guata de saber que soy valiosa, que nunca he dejado de serlo y que depende de mí seguir siéndolo. me siento en paz con la vida, asumo que la felicidad que siento depende de mí, y quiero sentirla. Es cierto que en el amor he dado con malas experiencias, pero hoy soy más fuerte y a lo mejor no sabía decir "alto", "andate a la mierda" o " sigue tu camino y deja de quitarme el mio"... pero se supone que estoy más atenta. Sé que seré muy feliz porque he estado muy triste, y sólo de contrastes se puede dimensionar el estado real de las cosas. Como me dijo un nuevo amigo: apasiónate!!!!

miércoles, 15 de febrero de 2006

El valor de no exagerar


Resulta mis queridos amigos que una de mis características y por ende de mis fortalezas o debilidades dependiendo de quien las mire, ES mi "apasionamiento" por las cosas. Cuando algo me gusta: realmente me gusta, en forma intensa, extraordinaria y sin límite y cuando algo es lo contrario, lo detesto, me provoca repulsión y hasta me enrabia... estas palabras que he utilizado con exageración tienden a clasificarlo a uno o de neurótico o de romántico imperdible.
Lo cierto es que en esta vida, o en esta sociedad parece ser que el valor de ser equilibrado emocionalmente tiene que ver con no exagerar, patrón que se puede seguir pero que le quita cierto GUSTO a la emoción...
Ahora que he estado incursionando en este tema de dominar las emociones para que las acciones de estas en mi persona sean saludables para mí, tengo por primera vez en la vida que fijarme en cuando estoy exagerando, y para ello debo fijar un estándar: ¿exagerado para mí o para otros?.
Ambos parece ser la clave, lograr un matrimonio entre el ser interno y el ser social, y que se sientan en paz con sus decisiones.

¿Bipolaridad constructiva?