
Parece chiste, pero fui hoy al médico a ver que tal mi recuperación de los estragos del flegmón y salí con licencia 7 días por bronquitis obstructiva severa, con "neumonitis incipiente"... y del flegmón, sólo amígdalas inflamadas... Y yo que ya estaba en mi oficina, tosiendo como carretonera, pero poniéndole pecho al trabajo.
Y estos días (Miércoles-Jueves y este glorioso Viernes), he tenido un curso intensivo de respeto por otros... en mi labor de jefe, tengo a cargo gente a la que debo inducir, potenciar, formar para el éxito. Y conversábamos sobre qué era este supuesto éxito. ¿material, reconocimiento, lograr los objetivos?... en materia social, la labor de servicio a otros, tiene un hilo muy delgado entre el respeto por la humanidad y el servilismo de hacer todo para quedar bien... pues eso: concluimos que el éxito, en materia de propiciar intancias de bienestar en nuestros clientes, pasaba por un respeto general, a la labor final de entregar beneficios que mejoren la calidad de vida, hacer del día a día una misión personal que enriquezca nuestro espíritu de servicio y sobre todo, siempre ir de acuerdo a principios básicos de bien común: honestidad, rectitud, coherencia, asistencia, filantropía... Ellos, mi gente, siempre me enseñan algo, ha valido la pena salir de la cama antes de tiempo y hacer mierda mis bronquios, sólo para escuchar que su visión de éxito pasa por la filantropía.
Sé que han estado preocupados por mi salud y se los agradezco. Este resfrío-flegmón-bronquitis es sólo la manera que hatenido mi cuerpo de revelarse contra la inercia del aguantar y sostener. Llevo un tiempo largo conteniendo a otros y aguantando a la Catalina que desea hacer otras cosas...
Para no dejar la vida literaria de lado, les regalo un poemita inspirado en los pecados... esos que le dan sabor a la vida y a veces la dejan demasiado condimentada, intragable.
Deja de mirarme...
En tus ojos veo el pecado
Palpitando como un ser que vive, respira, piensa
Y hasta come…
Quizás es eso lo que estás haciendo…
Comiéndome hasta digerirme
Y eliminarme como si sólo fuera
un montón de proteínas, lípidos y una que otra vitamina.
Estoy hablando seriamente…
Deja de hacerlo…
¡¡¡CIERRA TUS MALDITOS OJOS!!!
No se cómo no logras entender
Que tus pupilas se mueven tanto
Que estoy al punto del vómito…
Tal ves eso deba hacer…
Vomitarte encima hasta ahogarte
O incluso mejor… hasta diluirte
Como si sólo fueras una mancha en mi existencia.
No sé porqué me miras todavía…
Quizás es porque los pecados son intrusos
No entienden de privacía
Y carecen de respeto por el espacio de otros.
No saben de individualidad
Menos aún de impertinencia
Son tan mezquinos e ignorantes que sólo pueden mirar
A través de gente como tú
Que los contrae como plaga
Y los difuminan por el espacio
Tercamente,
Sin entender que debe cerrar los malditos ojos enfermos
Y dejar de mostrar lo que padecen…
Sin duda estás enfermo…
Sigues mirando como si nada de lo dicho
Fuera suficiente…
Llorar no te servirá de nada…
Los pecados son antiagua, antifuego, antitodo
Lo único que puedes hacer es dejar de mirarme
Y llevarte tu pecado a otra parte.
¡¡¡CIERRA TUS MALDITOS OJOS!!!
... no hay caso... otra vez tendré que alejar la mirada
de tus pupilas pecadoras...
la lucha de cada vez que te encuentro en mi reflejo.