domingo, 27 de mayo de 2007

En el mundo donde aprendí a ser libre, tú también puedes serlo…

¿Qué importa si creo o no lo mismo que tú?

¿Si hablo o no tu lenguaje?,

¿Si siento o no lo que sientes?

¿Si amo a los que amas y odio a los que odias?

...realmente,

¿Qué importa,

si me respeto tan poco a mi mismo,

que una idea diferente me provoca el suficiente temor de perderme,

y así intento borrarla?.

La tolerancia es el amor legítimo a uno mismo

y por ello la explícita reconciliación con todo lo que no me incluye.

No es la idea contraria lo que te ataca…

es la poca capacidad del espíritu a reponerse en la batalla interna.

En el ámbito de las ideas y sistemas de creencias,

la defensa inmunológica

es la maravillosa y poco ponderada capacidad del ser humano

de preguntarse una y otra vez,

desde el asombro,

sobre sí mismo y el mundo que entiende.

Sin ideas diferentes no tendríamos la oportunidad de elegir lo que deseamos pensar

y para entonces habríamos consentido en ser dominados

por la voluntad de otros pensamientos...

seríamos nuestra propia y auto inflingida enfermedad...

Entonces,

¿Importan las diferencias que tengo con mi entorno,

o lo "importante" es quien soy yo en este entorno?.

Disentir es un regalo para imaginar nuevos horizontes.

Con los millones que somos imagina las posibilidades... alcanza para todos.


En el mundo donde aprendí a ser libre, tú también puedes serlo…


Amigo, libera la calma, serena el corazón y enloquece a la razón... Nos encontraremos.


miércoles, 16 de mayo de 2007

La vida Sonrie


porque puedo escribirte
y se que tu alma está
en movimiento
decidiendo
degustando los sabores
del peligro y de la seguridad,
el dejo acre y metálico del miedo
la dulzura del dolor
bestial,
celeste,
estelar,
tu boca fresca de besos extinguidos
recuerda sabores
temperaturas,
humedades
secretas...
y duda.

Esa duda es mía.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Desde hoy...

Hoy no he hido aún a trabajar. Estaba saliendo en la mañana cuando Sacha me aulló insistentemente para que la siguiera. El patio de mi casa es enorme y ella insitía en que la acompañara... lo hice. Usualmente no lo hago cuando estoy apurada, pero había algo en su tono y su insistencia... Fue así que vi a Loky, el perro de mi padre, sin moverse, lleno de fecas y con la vista perdida.

Esto ya lo he visto muchas veces y muchos días. Está muy viejo y es el paso natural hacia la muerte. Mi Padre insiste en que muera de viejo, con las agonías que implique... Yo simplemente mientras lo limpiaba decidí que desde hoy, nunca una emoción humana como el apego va a impedir que deje de cuidar y de amar.

Lo maté. Tal cual. Lo limpié, le di agua, llamé al veterinario y le pedí que lo matara. Mi Padre aún no sabe, y no creo que le cuente esto... su apego a verlo aunque sea así, tan indefenso e indigno, es más poderoso que la compasión y la responsabilidad. Si hace 10 años lo rescaté del "Club de peleas" en que vivía, no veo porqué no puedo salvarlo ahora de esto.

Y escribo acá porque necesito llorar con todas las ganas sin que nadie lo sepa. Llorar porque le mentiré a mi Padre sobre su perro, llorar porque mi corazón dice que él me lo estaba pidiendo con cada gemido, pero la mente insiste en sentir culpa.

No tengo respuesta para evitar esta lucha. Hay quienes consideran la eutanasia un asesinato... hay quienes consideramos el abandono un asesinato. Yo siento que si en la noche hubiera llegado nuevamente a limpiar su cuerpo, con la feca como costra, para darle otro día, también lo estaría asesinando, a sangre fría y sin remordimiento.

Dicho esto, llamaré a mi Padre, le contaré que lo encontré muerto, que seguramente se quedó dormido, y ambos podrán dormir en paz.



Pd. Ya son las 17:00 hrs. Llamé a mi Padre y escuché cómo lloraba. Está tranquilo, me dijo que pensaba que se había muerto en la noche. Que él hoy no lo había visto. Que me agradecía que lo hubiera limpiado y que lo esperara para enterrarlo juntos... ahora, suspiro y descanso yo también.