Trajo los sueños del hielo polar, de las lluvias congeladas
De las prisiones de soledad en el reflejo de los ojos.
Me tomó la mano y se hizo recuerdo.
Caminamos entre las rocas escritas,
Entre las defensas de egos,
Entre los besos sin sentimiento…
Me niega la boca lo que el corazón necesita
La resistencia entre sus brazos es sólo comparable a la paz de encontrarlos.
Me niego a amar, amar y amar hasta que no exista llanto…
Hasta ser la misma gota que alimenta
Y las vocales pronunciadas infinitamente entre las manos.
Es mío, lo ha sido a través de los años,
Desde mi primera pupila convertida en sonrisa…
“Sólo contigo encuentro las palabras para salir de adentro…”
Y yo lo miro con profunda tristeza por mi cobardía
Por no querer arriesgar el corazón de nuevo…
Por dudar de los buenos y tentar a los malos.
Y tú me has invitado a vivir la locura de sentir sin avergonzarse.
¿Qué mayor vergüenza que desear no ser de luz?
“Eres la única luz que me ha guiado entre las obscenas oscuridades”
Y yo suspiro temblando… No quiero convertirlo en piedra.
Ha perdido tanto… ¿Podrá perderme a mí?
¿Podré perderme yo?
Mi cuerpo se expande en el espacio,
Llama con insecable porfía a todo el amor disuelto en el mundo
Pronuncia sus nombres, los abraza entre sus ojos,
Los cobija en los recuerdos,
Les arranca las palabras de la boca y les aprisiona las vísceras
Intestina, manipuladoramente los atraigo a mi soledad
Y no tomo a ninguno…
Me he convertido en mi peor enemigo…