Le pedí que se quedara...
apreté los dientes hasta que dolieron
y le pedí que no se fuera...
Quédate...
y mi voz se perdió entre nosotros.
Quédate ...
y el agua inundó cada pliegue de mi cuerpo...
Quédate...
y sentí como con cada palabra
mi voz se hacía delgada hasta perderse...
Me había prometido a mi misma
que nunca volvería a necesitar
que no te necesitaría amor...
y aquí estoy
perdida nuevamente y sin ti...

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