viernes, 27 de enero de 2012

Me muerdo los labios





Mis labios se deslizan por mis manos 
intentando recordar la emoción de besarte...
mis párpados se contraen 
y un leve sabor metálico moja mi lengua.
Me llevo las manos por la cara 
y tomo mi pelo...
siento como mis dedos se transforman en los tuyos
y el aire en mis pulmones se va de mi cuerpo...
... aprieto los dientes mientras te nombro.

Cambiar el aire de mis pulmones



Porque lo práctico muchas veces está hundido en el dolor,
y en su nombre disfrazas castigo y deshonra... te libero.
Porque mi caja mortuoria ha sido el silencio de la comprensión
y en su nombre te he tejido excusas para tu miedo... te compadezco.
Porque la grieta que has abierto en mis pies, me impide hoy correr
y camino cubierta de autocompasión...abro todas las puertas para que seas feliz.

No existe fuerza que perdure a través del odio
por eso te amaré como a la más bella criatura...
esa que despierta a la vida y teme lo que viene.

Expando para ti un gran manto violeta que te sujete como abrazo,
me lleno de agua y escucho como se mueven mis raíces
abriéndose paso en mi columna, hasta soltar mis hombros.

Porque del dolor se abren espacios infinitos para sanar
y los milagros están presentes en cada uno... te agradezco y te olvido.

Salir...



Mi cuerpo es una tumba
de metal y madera, 
que lleva siglos bajo el agua...
La madera senagosa, cultiva todo tipo de vida.
El metal ha convertido en aliado al óxido, 
y me voy transformando en una obra de culto.

Se me escapa el alma... quiero volar.