
Hijo…
La voz apenas me sale
Son gritos insonoros…
Luego la lacerante emanación de todos los sonidos.
En la lejanía el grito de fuego
De mi ira
El tambor enloquece
Me dobla la carne
La perdición engendrada en palabras.
Mi demonio me absorbe
Recojo mis niños muertos.
Contra la gravedad te asesino “filio mío”
Hijo… caes por mi culpa.
