La noche está en silencio.
La arritmia de mi corazón es como un baile perverso
que va moviendo mis recuerdos...
La seductora marca de tus labios en mi cuello
arde y consume el aire de la atmósfera.
Deslizo mis dedos en la base de mi pelo
e intento contener mi saliva jugando en mi lengua.
Todavía siento el roce de tu barba
en la comisura de mi boca...
Todavía siento la textura de tu lengua
envolviendo la mía...
Todavía siento el sabor metálico de tu respiración
mientras yo soplaba suavemente sobre tu rostro...
Es en la lujuria de tu abrazo conteniendo mi cuerpo
que perdí el recato, la prudencia...
Descendí gravitoria la fuerza de mi esencia
y exploré sin pausa tu traviesa anatomía.
Todavía siento el placer de tu placer,
y tus ojos brillando extenuados del primer encuentro.

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