domingo, 15 de diciembre de 2013

Dejándolo todo en ti




Vaciar el alma en ti...
No renuncies al sabor de mi lengua en tu boca.
La guerra de estrellas que se despierta en nuestro abrazo
y el plácido horizonte en el universo de mi pupila contemplándote.

Porque nunca el viento conmovió tanto una piel
como la mía inexplorada e indefensa.

Vaciar la mente de ti...
No quiero vestirme de resignación.
La trampa de la desesperanza es despiadada
y la batalla ha agotado mis recursos.

Porque nunca un amor tuvo tanto coraje
como cuando lo liberé a la locura.

Vaciar mi corazón en el tuyo...
No levantes barreras, ni traigas la lluvia con su frenético caer.
La perfecta anatomía de nuestro amor se perfecciona
y cada minuto el tiempo se vuelve un aliado.

Porque nunca la vida fue tan generosa
como cuando permitió que aparecieras en mi camino.


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