Todavía siento como el frío ensordecedor,
despiadado, profundamente anclado en mi esófago,
va estrangulando mi memoria.
Tu voz alejándome, metiéndome en mi epidermis el rechazo,
lacerando con un abrazo de despedida,
cada vez que me acercas a tu cuerpo.
lacerando con un abrazo de despedida,
cada vez que me acercas a tu cuerpo.
Recuerdo haber mirado tus ojos buscando respuestas
antes de morir abombada por el ruido ensordecedor de mi corazón
que insistía en latir con descontrol ante la evidencia,
Tus ojos inmenso, llenos de culpa,
diciéndome que ya no era nuestro tiempo,
que yo y mi existencia éramos sólo recuerdo.
Tus ojos inmenso, llenos de culpa,
diciéndome que ya no era nuestro tiempo,
que yo y mi existencia éramos sólo recuerdo.
Nuevamente estabas ante mí moliéndome el espíritu,
instalando como verdad el tiempo y las explicaciones
y usando la palabra "ella" como refugio.
Entonces el roce de tu mano sobre mi piel,
me trajo de regreso,
enloquecí de amor ante la calidez de tus dedos...
Fue así, que me di cuenta que estaba muriendo,
mi vida se iba en cada beso.
Entonces el roce de tu mano sobre mi piel,
me trajo de regreso,
enloquecí de amor ante la calidez de tus dedos...
Fue así, que me di cuenta que estaba muriendo,
mi vida se iba en cada beso.

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