sábado, 28 de diciembre de 2013

las frías aguas de tu crueldad



Cuando las capas de piel se hicieron delgadas
y la temperatura del ambiente
permitió al alma sentir a través de la epidermis,
entonces tuve la certeza de mi soledad.

Nunca vi tu crueldad,
nunca quise sentir tu desprecio.
Para mi era más importante
la intensidad de tu mirada cuando me hablabas de amor.

Ahora no puedo dejar de buscarte.
No encuentro medida,
ando lastimada y perdida
contando horas de ausencia
a la espera de respuestas que no llegan.

Nunca vi tu odio,
nunca quise sentir tu venganza.
Para mi era más importante
la ternura de tu voz cuando decías mi nombre.

Ahora no puedo dejar de imaginar conversaciones ficticias.
Y me debato entre la locura y la prudencia.
Imagino el daño que causas
y ya no siento compasión por ti.

Compadezco a toda mujer que creyendo en ti
navegue las frías aguas de tu crueldad.

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