Y ruge violenta la bestia líquida
Arrancando a zarpazos
La presa rocosa.
Pretende masticarla y devolverla hecha carroña
Y así llevarnos a nosotros
Los parásitos
A contemplar extasiados el como alimenta abrigos
Quien te llama intermitentemente.
Surgen entonces
Las erupciones de hielo que contiene tu boca
Y yo espeso y nauseabundo
Intento lavarme las heridas
Y en el reflejo de mi alma en tus pupilas
Considero neurótico la muerte.
Te juro que no sabía que ayudarte
A entender el lenguaje del calor en los latidos
Me llevaría tan sólo a abrazarte y comprender
Que nada puedo hacer para evitar que mueras
Y te juro que la impotencia
Me impide sentir el dolor de mis puños en el concreto
Y mi sangre brotando entre mis encías…
… hasta mencionarte.
Recordarte líquida, fría y furiosa
Intentando hacer tuyas las constelaciones
Y los tristes demonios luminosos
Que adoraban el llamado del fuego…
… me lleva a preguntarme
¿Quién sino yo amaba tanto tus hielos
como para tragarse al sol
y contenerlo durante tu descanso?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario