En esta vida
he sido hipnotizada por varias creencias,
he muerto en ellas
y he seguido hablando
desde la tumba de piedra tallada
en las viejas convicciones.
Me he hipnotizado de amor,
muerto en falta de él
y enterrada en mi caja mortuoria
he seguido hablando en diálogos
de saliva,
de piel
y de cabellos que se hicieron recuerdos...
También he sentido la tentación
de matar al hipnotizado entre mis ojos,
como si ello fuera un acto de piedad
al liberarlo del placer de soñarme...

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