domingo, 10 de octubre de 2010

A la defensiva el sin reflejo me enfrenta



He osado regresar. 
Seré peligrosa si prefieres verme así, 
seré el alma que entiende 
sobre las gloriosas reconciliaciones con las oscuridades 
y con los vacíos llenados de nada... 

y regreso porque 
la propia realidad latente 
nos ha obligado a acotar a lo exacto... 

así podría ser que nunca hubiese existido 
una ventana-espejo que te viera 
y luego inquietante desapareciera, 
llevándose el más íntimo temor de todos los seres humanos: 
no tener reflejo. 
No ser nadie. 
Mirarse en unos ojos 
y descubrir que en ellos se refleja la atmósfera, 
los árboles, 
el pedazo de ladrillo de la esquina... 
pero tú, no. 
Tú no eres visto por nadie. 
O peor, 
si fuiste visto te incluyeron en sus recuerdos
como vesigios de circuios neuronales

Sin duda la lucha del intento es la mayor de las frustraciones. 
En tamaña lucha ni las ideas, 
ni las ilusiones, 
ni la vida reflactada en perfección es concebible.

"La nada cubre el todo", 
el cable a tierra que te permitía distinguir y discriminar.

El final es hermoso... 
habiéndote vaciado por completo, 
comienzas a existir... 
un ser vivo con infinitas posibilidades de seguir siendo 
en la realidad de todos entendida por pocos.

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