domingo, 10 de octubre de 2010

de cacería



Ven.
¿No te das cuenta?
Sin ti latir pierde el golpe.

Intento convencerme de que la selva
Es más nativa si no estás acechando
entre las hojas,
escondiendo tu cuerpo de espías
que no te delatan
y que te esperan hambrientos.

Intento olvidar las huidas que disfruté
mientras me convertiste en la odisea mezquina
de ser tu señuelo y tu depredador.

¿Sacarte de mis pasos?

No puedo evitar contraer el cuerpo
de pensar que saboreas otra carne.

Ven…
Los pájaros ya no vuelan despavoridos
Los rincones extrañan socorrerte
Y el río necesita que te laves en él las garras.

¿Aún quieres que te grite
que mi selva está en peligro sin tu presencia?

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