jueves, 22 de agosto de 2019
Esquizofrénica y perdida
Insistir, llevar al límite, empujar con fuerza descomunal
amurallar emociones, desdibujarlas al punto del absurdo
invitar a perderse en declaraciones inconexas...
Desde el infierno de ida y vuelta
saltas al paraíso de crear raíces
y luego vuelves a alimentar demonios
con fuertes latigazos de circo para las bestias...
¿Cómo se siente el amor?
Como la caricia furtiva de una mano que se roza
Como lanzar el secreto más horrible y recibir un abrazo
Como caminar riendo por la calle de la locura del día
de no verse ni tocarse y aún así sentirse...
Y si el alma se equivoca? si esa conexión cósmica
más allá de toda sensatez es sólo trastorno psiquiátrico
de un corazón partido de rechazo?
Y si efectivamente se lastimaron a personas de formas censurables
si nos desean la muerte con fundamento
si levantar la cara es un acto heroico cuando andamos cubiertos de sangre?
No comenzar ni terminar
mantenerse en el anonimato del quizás
no saber si es incorrecto y amarlo de todas formas
por sobre todas las criaturas
por su espíritu violento que se impone como absoluto...
Entonces miras a los ojos a tu hija
y recuerdas que la trajiste a un mundo en la más brutal soledad
y que llegará el día en que sienta el rechazo abrumador
de un padre que la mira como espejo de su propia vergüenza...
y sabes que no podrás evitarlo ni con toda la magia posible
y lloras porque te han escrito como lasceración a carne viva
que la estás arriesgando a amar un asesino de inocencias
y ya casi ni puedes respirar
porque amas la locura de su corazón latiendo
de su impertinencia y su porfía
de su humor desubicado
y sus metáforas extremas...
porque le enseñarías que sentir la mano correcta pasando sobre su cabeza
es alquimia pura y latente
Y pides ayuda...
pides ayuda al universo,
a tus recuerdos, a tus sueños...
buscas en las cicatrices evidencias de sensatez
y no logras aplacar la necesidad visceral de sentir el roce de su mano
sentir el roce de su maldad convertida en bondad
y así te transformas en verdugo de tu resistencia
hasta saber que el real peligro no está en otros
está adentro tuyo esperando la oportunidad...
Cuál oportunidad?...
la oportunidad de borrarlos a todos,
incluso a ella si logra decir tu nombre
Y "tranca palanca"... respiras resignada y tranquila...
El roce de una mano en el alma, no es un hogar...
Quietos demonios!!! .... no les volveré a dar alimento.
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